Descripción
Como otras grandes figuras religiosas de la historia, Buda no dejó nada escrito; sólo después de su muerte fue tomando forma el canon budista. Surgieron entonces diferencias de interpretación, y se produjo un cisma entre la comunidad monástica y la comunidad laica. El Budismo sobrevivió y se desarrolló, sin embargo. Tomó contacto con Occidente en tiempos de los estados griegos, y se propagó luego por el Sudeste asiático, China, Corea y el Japón. Ciertos líderes excepcionales contribuyeron a este notable proceso: el rey indio Ashoka, el filósofo-rey griego Menandro, y algunos monjes creyentes laicos como Vimalakirti, Nagarjuna y Vasubandhu. Daisaku Ikeda, autor de El Buda Viviente y de Escoge la vida, este último escrito con Arnold J. Toynbee, ha reconstruido esta serie de acontecimientos del remoto pasado hasta desentrañar cómo y porqué el Budismo llegó a ser una de las grandes religiones del mundo.
