Descripción
Desde la Antigüedad se puede documentar la existencia de divinidades sanguinarias y personajes perversos que rendían culto a la sangre. Sin embargo, no es hasta el siglo XV, con el reconocimiento oficial de los muertos vivientes por parte de la iglesia católica, que el vampiro adquiere pleno derecho de ciudadanía. Durante la primera mitad del siglo XVIII, en pleno siglo de las luces, el vampirismo es objeto de una psicosis colectiva en gran parte de Europa, las autoridades se ven obligadas a tomar medidas para salvaguardar el orden publico. La literatura romántica, de la mano de Bram Stoker, consagra la figura del vampiro en el personaje de Drácula, y un siglo mas tarde el cine le da definitivamente cuerpo en todo su esplendor.
