Descripción
Estado libro: excelente-
Este libro es una recopilación de anécdotas, protagonizadas por Berenize Samir, un calculista persa que, de la mano del personaje que en primera persona nos narra sus peripecias, recorre caminos y palacios ayudando a todo el mundo con su prodigiosa habilidad matemática. Aunque el narrador queda reducido a un simple testigo de los maravillosos cálculos hechos por Berenize, y aunque la historia es poco más que una excusa muy simple para ir engranando los problemas que Berenize va resolviendo, el libro se aguanta, lo ha hecho desde hace tres cuartos de siglo, gracias al ingenio del autor, a su capacidad para despertar el interés del lector y motivarlo a meterse de cabeza en un campo que la mayoría encontramos más bien arduo. La manera como están redactadas cada una de las situaciones es, quizá, una de las principales claves del éxito de esta obra. El profesor Tahan –suponemos que le hubiese gustado hacerse llamar así– consigue que la chispa del misterio y el suspenso prenda cuando entendemos el problema; nos sorprendamos con la solución propuesta, que casi siempre desafía al sentido común; y finalmente nos deleitemos con la explicación del proceso deductivo que ha llevado a Berenize a repartir los beneficios de la venta de unos melones, hacer operaciones aritméticas complejas o repartir los camellos de una herencia. Y hablando de camellos, esta historia memorable narrada en el capítulo tres es la esencia del libro y, sin duda, la anécdota que ha trascendido de esta obra y de su autor, hasta erigirse en el ejemplo perfecto del placer por la resolución de problemas. No me puedo resistir a plantearlo aquí: tres hermanos reciben 35 camellos en herencia. Según la voluntad de su difunto padre, el reparto se tiene que hacer de manera que uno de ellos reciba su mitad, el otro una tercera parte y el tercer hermano, una novena parte. ¿Cómo hacer la partición si ninguna de estas divisiones es exacta?
