Descripción
El objetivo de los dramas de Shakespeare es el poder, o sea, el mismo objetivo que el drama de la política. El poder es una peculiaridad del homo sapiens aunque, según los antropólogos, también del hombre de Cromagnon. ¿Acaso no se dice, para indicar la evolución del lobo, que en la manada hay una jerarquía estricta, de ahí lo parecido a la tribu humana? Además existe muy bién acuñada y demostrada la teoría de que el hombre, lobo es. Si hay un reflejo del poder en la organización de la camada de lobos, ¿dónde reside la característica, la peculiaridad del poder en el hombre? El genio de Shakespeare sacó a la luz ese lado obscuro del hombre. La pasión es lo que marca la diferencia del hombre respecto al lobo. «El poder, explica Trillo, es una pasión develadora de todos los matices de un carácter y capaz, al tiempo, de evidenciar el resto de los caracteres.» Así lo veía hace dos mil quinientos años la Antígona de Sófocles, cuando consideraba «imposible conocer el alma, los sentimientos y el pensamiento de ningún hombre hasta que no se haya visto en la aplicación de las leyes y en el ejercicio del poder».

