Descripción
Los relatos de El señor de la tienda y otras crónicas son breves, brevísimos. Van desde las quince páginas hasta los dos párrafos. Y en ese espacio, en esas pocas páginas, hablan de pintores, de viajes, de pescadores, de trenes y hadas y algún recuerdo. Son pequeños retratos de personajes excepcionales a su manera: artistas, algún vago querido por todo el mundo que nunca ha trabajado, una mujer que sin ser bonita es deseada por todos, hombres que dedican sus días a la tertulia o a cuidar un almendro, personas que viven o sobreviven como mejor pueden con lo que les toca. Y en ellos aparecen, aquí y allá, algunos personajes de la cultura colombiana: se menciona de pasada a Vallejo, a Botero, a García Márquez, a Elkin Obregón. A Hugo Zapata se le dedica una crónica, por ejemplo; a Fredy Serna otra.



