Descripción
Esta obra es un auténtico aldabonazo sobre el desastre demográfico que se cierne sobre España. Nuestras escuálidas tasas de fecundidad nos abocan a un país cada vez más avejentado y en progresiva despoblación, salvo que repunte pronto y mucho la natalidad, o se produzcan nuevos aluviones masivos de inmigración extranjera, algo mucho mejor que la pérdida continua de población, pero con inconvenientes y riesgos nada desdeñables. Una baja natalidad no es un fenómeno exclusivamente español, ni mucho menos. Pero España es una de las naciones en que el invierno demográfico -o más bien, suicidio demográfico- es más acusado. Y, sobre todo, es aquí donde nos afecta más directamente. Sin una mejora sustancial de nuestras tasas de fecundidad, cada nueva generación de españoles será –ya lo es- mucho menos numerosa que la anterior, en una espiral demográfica depresiva con dolorosísimas consecuencias económicas, sociales y afectivas, y significativos riesgos para la calidad del sistema democrático. Pero casi lo más sorprendente de este asunto es lo poco que se habla de él en los medios, y su virtual ausencia en el debate político-económico en España, más allá del problema de las pensiones, pese a su extrema gravedad.
