Descripción
En los relatos de este liro, el autor intenta, con su magia y sus recuerdos, con su poesía y sus añoranzas, compartir esas esencias, esas grietas que se abren en lo cotidiano para llegar al centro, al esplendor del asombro. Abre su corazón, hilvana y comparte, camina, vuela, reintenta, llora y ríe, manipulando magistralmente las palabras, las frases, para lograr el sentido, el milagro. En una exégesis de peregrino, con la influencia exquisita de sus queridos Borges y Gibrán, traduce e interpreta sus propias historias y nos lleva a sentir que también son las nuestras, y, como él mismo dice al recordar al patriara indígena Chan Kin de las montañas de su tierra: «lo que los habitantes de las ciudades no saben, es que las raíces de todos los seres están unidas. CAda vez que talan un árbol, cae iuna estrella del cielo…».

