Descripción
Leonardo da Vinci no fue sólo ese apetito de totalidad que en él caracterizó su época. Era además un hombre voluntariamente enigmático, que oscilaba entre el más desesperado idealismo y el más indagador gusto por la materia. Si Leonardo nos atrae es porque mezcló y vivió en sí mismo las mayores contradicciones, sin que ninguna descartase a las demás: amador de cuerpos bellos, inquisidor del alma, soñador y científico, buceador de lo natural pero anhelante de transformarlo todo en espíritu…



