Descripción
En su célebre monografía, el historiador británico Hugh Honour desmitificó la idea de que el Neoclasicismo era un estilo frío o puramente mimético. Honour argumenta que el movimiento poseía una profunda carga emocional basada en la convicción social y la seriedad moral, actuando como el motor estético de la Ilustración y la Revolución francesa.
