Descripción
Esta época se entrega a la velocidad, al cambio, a hacer más y más, más y más deprisa. No sabemos con claridad hacia dónde vamos, cuál es el destino de ese «progreso»; pero tenemos que seguir corriendo. Solo que correr también significa alejarse, dejar los recuerdos, el hogar, para ir ¿adónde?
Xavier-François Bellamy nos presenta un elogio de la permanencia exponiendo las consecuencias de dejarse arrastrar por una sociedad acelerada. Mientras recorre con agilidad la historia que nos ha llevado hasta aquí, Bellamy nos anima a detenernos, a disfrutar de los lazos que han construido una cultura y una civilización. Sin renegar de los beneficios de la revolución técnica, señala lo que parece que se nos ha olvidado: los fundamentos que nos permiten habitar el mundo.
