Descripción
Corre el año 1921. En semana Santa. Madrid, noctámbula y miserable, ríe por no llorar. El cadaver del presidente del gobierno Eduardo dato aún humea hecho un colador, las comadres de Lavapiés se hacen cruces al confundir a los trabajadores de las obras del nuevo metro con demonios salidos de las puertas del infierno, y el mentidero asegura que el rey, en un ataque de satiriasis, ha encargado a su primo, el disoluto Infante don Luis, el rodaje de una peliculita picantona para su recreo. Don Luis, culto, sofisticado y homosexual, protagoniza el escandaloso permanente en la pacata sociedad madrileña. Está arruinado y busca por todos los medios dinero para volver a París. Cuando se erige en productor de la película, en lugar de contratar a los mejores profesionales como el rey le pide, se queda con las 25.000 pesetas del presupuesto y recluta como director a un bohemio impenitente, como galán a un pícaro hambriento y busca vidas, y en el papel de actriz protagonista a una prostituta que aún mantiene la fuerza frente al infortunio. La sucesiones de chapuzas, intentos fallidos y equívocos que se suceden cuando este elenco trata de poner en marcha la grabación, se entre ver an con la urdimbre de una estafa, con un triángulo amoroso entre los dos protagonistas de la película y el director, con un duelo a espada en defensa del verdadero arte y con ejercicios esotéricos al amor de la luz de gas del Ateneo de Madrid.

