Descripción
Si la poesía es pasión, este libro es un huracán de palabras lleno de energía. En apariencia está encuadernado, pero en cualquier momento sus páginas pueden echarse a volar, escaparse de las manos y hablarnos desde el aire, tanta es la fuerza que le inspira. Ha escrito en el prólogo Martín Ortega Carcelén (académico y poeta como la autora).
María Antonia García de León cultiva dos vertientes, la artística y la académica. Su poesía es culta y evocadora. Así grita como una diosa griega:
¿Con quién engendraré?
¡Oh, los hijos nacidos de las llamas!
Estoy aquí y me pasa esto, escribe la autora. A ti, a él, a nosotros que estamos aquí y nos pasa esto. Acompañadme a un paseo por el amor, la vida y la muerte.
Me celebro a mí mismo, y cuanto asumo tú lo asumirás, porque cada átomo que me pertenece, te pertenece también a ti. (Walt Whitman)
La poesía es vida. Vida personal, o test proyectivo para otras vidas. Siento el sonido de voces humanas, dice la autora. La poesía es terapéutica. La poesía es un per se, como todo lo esencial. Oficio de vivir / oficio de poetizar.
Las mujeres, sombras evanescentes y ocultas de la Historia, son un leit motiv de García de León.
Desde su Torre de adobe (apartado constante en sus obras) lanza una serie de reflexiones y aforismos que provienen de su aliento sociológico, pasado por el tamiz de la brevería poética.
La obra se cierra con un epílogo de la poeta María Antonia Ortega. En él escribe: En Per Se las verdades son como las cuentas de un collar cerca del latido de las venas, acariciadas con los dedos, cerca del broche de muchos hallazgos expresivos (…) En la poesía de García de León bien pueden convivir Diderot y Eric Rohmer.
