Descripción
Esta obra no pretende imponerse como el acostumbrado manual didáctico, abarrotado de nombres y de fechas, discriminador de los conceptos de lo bello y lo feo, establecidos por la crítica estética.
En cambio, con el propósito de atraer la fantasía del joven lector, le propone un «viaje» sin límites de tiempo ni de espacio, al «descubrimiento» de cuanto el hombre ha sabido construir, ora inspirado por necesidades existenciales, ora inspirados por fines artísticos. La pirámide egipcia, el templo griego o la catedral cristiana satisfacen el gusto, pero no agotan los temas propuestos por la arquitectura. Como dice el autor: «El concepto de arte-construcción es muy amplio: va de la pluma estilográfica al rascacielos, del transistor al misil, de la iglesia a la choza de los bosques». La arquitectura no es un fenómeno puramente estético, sino, sobre todo, ambiental, social y económico.
La creatividad del hombre es expresión colectiva de la civilización en que vive, de su penuria o su prosperidad, del paisaje que lo circunda, del grado de su evolución sensitiva e intelectual. Así, las barracas en las afueras de las grandes metrópolis, las cabañas de África o de la India y, como contraste, los vertiginosos rascacielos de Norteamérica.



